En los días siguientes,
María hizo su vida normal, quedaron en reunirse unos días mas
tarde, para ver si la tensión se relajaba, cosa que no duro mucho
tiempo, Timoteo volvió a salir al ágora, al principio poco tiempo
pero cuando vio que la cosa se normalizaba, hablaba con naturalidad
con sus amigos.
María estaba pensativa,
no sabía como seguir, cogió la Torá y leyó lo que había pasado
después de Rebeca.
Sus amigos le preguntaban
sobre lo que iba a tratar en la próxima reunión, pero ella misma no
lo sabía todavía.
De sopetón le vino una
idea que sería ni mas ni menos que el abarcar la vida de varias mujeres,
ya que en el Libro, había poca información. Habló a sus amigos y
les propuso que al día siguiente por la mañana, poco después del
amanecer, antes de que se montaran los puestos del mercado volvería
a hablarles.
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