María siguió releyendo
el Libro de la Ley, hacía unos días que no salía al ágora, pero
si se había cruzado por las estrechas calles de Jerusa con algunos
de sus amigos, en aquel momento fue abordada por Timoteo.
Timoteo. -Shalom, María,
hace días que no te vemos, ¿De quien nos vas a hablar?
María. -Shalom, a ti
también, si en estos días estuve hilando el lino que he comprado el
otro día en el ágora y solamente salía, por aquí, cerca de mi
casa, pero no os olvido, sabéis que no, que estáis en mi corazón,
¿Siguen estando María y Juán con Yago?
Timoteo. -Si están
todavía, Juán piensa en Éfeso para ir a hablar de Jesús y María
se irá con él pues ya sabes lo que le encargó Jesús.
María. -Si ya sé y eso
para Juán le hará comprender mas hondamente a Jesús, avísame
antes de que se vallan, ya sabes que me gustaría verlos. Entonces
iré mañana al ágora, pero al atardecer, si ves a los demás se lo dices
¿Si?.
Y en eso quedaron.
Al día siguiente al
atardecer, María estaba allí y poco a poco fueron llegando todos,
no había dicho el nombre todavía se saludaron y comenzó a hablar:
María. - Hoy os voy a
hablar de Tamar.
TAMAR
Judá
tomo por esposa a una cananea llamada Súa y esta le dio tres hijos
Er, Onán y Selá. Cuando Er fue mayor tomo por esposa a Tamar
también cananea, pero obró el mal y Dios lo mató, por la ley del
levirato Onán debía tomar a Tamar para dar descendencia a su
hermano, pero no quería y cuando realizaba el coito se desparramaba
por fuera, así que enojó a Dios y también le mató, Selá era
demasiado joven y quedaron en esperar a que fuera mayor.
Pasó
el tiempo, Judá enviudó y Selá ya era mayor pero Judá no quería
entregárselo a Tamar.
Tamar esperaba y se cansó, sabía que Judá iba a pasar por un
camino y se sacó las prendas de viuda, se vistió de prostituta y se
fue a su encuentro. Cuando él la vio le preguntó su precio, ella
respondió que un cabrito, pero él en ese momento no lo tenía,
entonces quedaron en que mientras la deuda no fuera pagada él le
daría su sello y su bastón y así fue Judá entró en Tamar y esta
quedó embarazada, cuando su estado era ya evidente, le llegó la
noticia a Judá, este se encolerizó con su nuera y fue a castigaría
pero ella le entregó el sello y el bastón y le pidió el cabrito.
Judá dijo entonces. - “Soy tan culpable como tú”. Tamar dio a
luz a dos gemelos que fueron Fares y Zara.
María guardó silencio,
ya era tarde, el Sol se había metido y la oscuridad empezaba a
invadir el ágora. Abigail que estaba muy interesada preguntó. -
¿Cuando hablaremos de Tamar?
María. -Mañana mismo a
la misma hora.
Ellos asintieron.
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