Después de de algunos
días, María y sus amigos volvieron a la casa de María mdJ, cuando
celebraba una de esas ceremonias en memoria de su Hijo, aquella, fue
muy especial, pues María mdJ, había encomendado a Esteban a su
Hijo, María mdJ estaba entristecida pero muy entera.
Al final fue ella misma la
que fue a saludar a María y sus amigos.
María mdJ. - Shalom, me
alegro de veros, en estos momentos sentir que estáis a mi lado, me
ayuda a soportar el dolor que siento por Estaban.
María. - Shalom, si,
estamos a tu lado, estamos contigo.
No nos atrevíamos a hacer
pregunta alguna, pero ella lo adivinó, ella siempre se adelantaba a
los acontecimientos y actuaba.
María mdJ. -¿Habéis
venido a que os hable algo de mi Hijo?
Si, ellos asintieron y
María mdJ empezó a hablar.
María mdJ. -Pues sabed
que después de que Gabriel, me visitara, comenzó mi embarazo, José,
mi esposo, fue el primero en dudar y yo no sabía nada que decir,
pues por muchas explicaciones que dieran no me iba a creer, mis
padres aunque sabían que yo no había hecho nada, pero el embarazo
estaba ahí, José, que era bueno quería repudiarme en secreto, pero
yo seguía adelante, pese a todo, yo era fiel a mi Hijo y al si, que
le había dado a Dios, pero Él no me dejó y reveló a José lo que
pasaba y él lo entendió y lo acepto y desde entonces se convirtió
en el padre amantísimo de mi Hijo que también de alguna manera fue
suyo.
Mi embarazo fue normal,
mis padres me enviaron a casa de mi prima Isabel, que después de
muchos años de espera, cuando ya nadie pensaba que sucedería, había
quedado embarazada y cuando llegué contemplé con asombro que ella
me bendecía al igual que el hijo que estaba en su vientre, fueron
unos días felices a su lado y así me aparté de habladurías.
El emperador Augusto había
promulgado un edicto para empadronarse, nosotros pertenecíamos a la
casa de David y tuvimos que ir a Belén, tal como yo estaba, pero
José cuidó de nosotros y aunque no encontramos posada y nos
metieron en un establo en el que había animales, allí sin apenas
nada nació mi Hijo, en este momento se le llenaron los ojos de
alegría, fue un momento muy especial para ella y para nosotros.
Decidimos hacer una pausa,
ella estaba cansada y de ninguna manera queríamos forzarla.
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