BIENVENIDA

He aceptado el catolicismo desde la libertad de mi pensamiento, y soy tolerante con los demás, como también me gusta que lo sean conmigo. Soy hija, madre y abuela,y también esposa, mi edad no creo que sea importante. He sido alumna de la Escuela de Navales y después de ser administrativa, he vuelto a las aulas de la Universidad, no por obligación sino por gusto.
Pinto un poco, escribo un poco y compongo música.
Me gusta la música, el arte, la cocina y un largo ect. de cosas. Y me gusta vivir la vida intensamente.

sábado, 29 de septiembre de 2012

MARÍA MADRE DE JESÚS, SEGUNDA VISITA


Después de de algunos días, María y sus amigos volvieron a la casa de María mdJ, cuando celebraba una de esas ceremonias en memoria de su Hijo, aquella, fue muy especial, pues María mdJ, había encomendado a Esteban a su Hijo, María mdJ estaba entristecida pero muy entera.
Al final fue ella misma la que fue a saludar a María y sus amigos.
María mdJ. - Shalom, me alegro de veros, en estos momentos sentir que estáis a mi lado, me ayuda a soportar el dolor que siento por Estaban.
María. - Shalom, si, estamos a tu lado, estamos contigo.
No nos atrevíamos a hacer pregunta alguna, pero ella lo adivinó, ella siempre se adelantaba a los acontecimientos y actuaba.
María mdJ. -¿Habéis venido a que os hable algo de mi Hijo?
Si, ellos asintieron y María mdJ empezó a hablar.
María mdJ. -Pues sabed que después de que Gabriel, me visitara, comenzó mi embarazo, José, mi esposo, fue el primero en dudar y yo no sabía nada que decir, pues por muchas explicaciones que dieran no me iba a creer, mis padres aunque sabían que yo no había hecho nada, pero el embarazo estaba ahí, José, que era bueno quería repudiarme en secreto, pero yo seguía adelante, pese a todo, yo era fiel a mi Hijo y al si, que le había dado a Dios, pero Él no me dejó y reveló a José lo que pasaba y él lo entendió y lo acepto y desde entonces se convirtió en el padre amantísimo de mi Hijo que también de alguna manera fue suyo.
Mi embarazo fue normal, mis padres me enviaron a casa de mi prima Isabel, que después de muchos años de espera, cuando ya nadie pensaba que sucedería, había quedado embarazada y cuando llegué contemplé con asombro que ella me bendecía al igual que el hijo que estaba en su vientre, fueron unos días felices a su lado y así me aparté de habladurías.
El emperador Augusto había promulgado un edicto para empadronarse, nosotros pertenecíamos a la casa de David y tuvimos que ir a Belén, tal como yo estaba, pero José cuidó de nosotros y aunque no encontramos posada y nos metieron en un establo en el que había animales, allí sin apenas nada nació mi Hijo, en este momento se le llenaron los ojos de alegría, fue un momento muy especial para ella y para nosotros.
Decidimos hacer una pausa, ella estaba cansada y de ninguna manera queríamos forzarla.

sábado, 22 de septiembre de 2012

RUT, 2

Cuando María termino de hablar con sus amigos, de otras cosas, les preguntó.
María. - Todavía es temprano. ¿Queréis seguir hablando de Rut?
Todos asintieron.
Timoteo. - ¿Además de ser la bisabuela del rey David, por que es importante Rut?
María. - Siempre son importantes las mujeres, cuando ellas deciden su futuro, Orfa se quedó en Moab, pero Rut decidió aceptar un nuevo pueblo, el Pueblo de Dios, esto era aceptar otras creencias, otro modo de vida y se nos presenta como una nuera cariñosa y unida a Noemí, y también es ella la que va al encuentro de Booz a espigar a sus campos, pero también para conocerle a él y que él también la conociera a ella, es ella la que toma la iniciativa.
Abigail. - Ella era moabita y me he dado cuenta de que hay muchas mujeres gentiles que son antepasadas de Jesús.
María. - Tienes toda la razón, la sangre de Jesús no era de una pureza total israelita, a través de sus antepasadas Jesús pertenece a todos los pueblos y todos los pueblos están en Él, por eso no vino a salvar solamente a Israel, vino a salvar al mundo.
Y así terminaron el día, pero quedaron en ir a ver de nuevo a María mdJ, quedaban muchas preguntas todavía.

sábado, 15 de septiembre de 2012

RUT, LA MOABITA

Todavía estaban consternados por lo de Esteban, pero fueron como habían quedado a la casa de María, ella les recibió en el patio interior de su casa, se saludaron entristecidos y María comenzó a hablar.
María. - En estos momentos tenemos que ser muy valientes y en el futuro, pues ya veis como se están desarrollando los acontecimientos, lo de Esteban es solo el principio, pero nosotros continuaremos estando unidos. Hoy os voy a hablar de Rut


RUT
No penséis que no hubo mujeres importantes en Israel, si las tuvo que haber, pero siempre han estado oscurecidas. La historia que os voy a relatar y que se desarrolla a finales de la época de los Jueces empezó así:
Elimelec oriundo de Belén emigró con su familia a Moab, con su mujer Noemí y sus hijos Quelión y Mhalón, cuando Elimelec murió sus hijos se casaron uno con dos mujeres moabitas llamadas Orfa y Rut, poco después estas enviudaron y Noemí decidió volver a Belén, Orfa se quedó en Moab pero Rut se fue con su suegra, una vez allí había dos goeles de la familia, uno declinó casarse con Rut, pero el otro Booz, que sintió atracción hacia ella, cuando la vio espigando en su campo, la desposó y tuvieron un hijo llamado Obed, que fue abuelo del rey David.
Y terminó el relato y siguieron hablando de otras cosas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

ESTEBAN



Durante aquellos días la tensión fue subiendo, los amigos de Jesús eran perseguidos ya abiertamente, se produjeron las primeras detenciones, María y sus amigos se fueron a la casa donde vivía María mdJ, para estar con ella y así lo hicieron otros amigos también y estando allí, echaron en falta a Esteban.
Esteban era un joven que ayudaba en las ceremonias, a veces, ayudaba a María mdJ y era muy querido en la pequeña comunidad.
Enseguida todos quedaron preocupados, María se encargó de ir a buscarle, así que salió a la calle rápidamente, pasó varias calles que estaban vacías y de repente se encontró con una muchedumbre cargada con piedras y allí estaba Saulo arremetiendo contra un pobre y desvalido Esteban, que estaba asustado, varios hombres hicieron un hoyo en la tierra y metieron a Esteban atado y ¡oh horror!, todos comenzaron a tirarle las piedras que llevaban y así quedó Esteban machacado y muerto. María se quedó perpleja, sus ojos se llenaron de lágrimas y un nudo fuerte en la garganta parecía ahogarla, después de un momento, corrió a la casa donde estaban María mdJ y sus amigos a contarles la mala nueva.
Cuando llegó y relató lo sucedido, todos quedaron desolados, para María mdJ era otro hijo que moría, que le habían matado, sus ojos lloraron de nuevo y sintió un dolor inmenso en su corazón y se dio cuenta que su Hijo fue solo el comienzo y que a partir de entonces, su corazón se vería traspasado constantemente.
Estuvieron allí mucho tiempo y decidieron verse en casa de María, para seguir hablando.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

ARTÍCULO DE XULIO VALCACÁRCEL


Hago un paréntesis en mi blog, pero continuaré.
Hoy tengo el honor de presentar un excelente artículo (completo) de mucho interés para el tema que estoy abordando, del periodista Xulio Valcárcel, que muy generosamente a accedido a compartirlo conmigo.
El artículo salió en Nordesía, suplemento del Diario de Ferrol.
Gracias Xulio.

Nordesía 5 de Agosto 2012
por Xulio Valcárcel
Rompendo coas leis, os costumes e o sistema de valores do seu tempo, Xesús protexe e
defende as mulleres. Dignifica a muller en grao idéntico de respecto e comprensión que
o do home es acéptaas como discípulas.
Xesús e as mulleres
A Igrexa oficial non tardaría en “corrixir” ao Mestre, mantendo a submisión e a discriminación da muller
Grazas, Señor, por non
terme feito muller”,
rezan aínda cada mañá
os xudeos ortodoxos e rezaban
os xudeos todos na época de Xesús.
Pola súa banda a muller, respondía:
Grazas, Señor, por terme
criado segundo a túa vontade”.
A submisión, inferioridade e
marxinación da muller no tempo
de Xesús era manifesta. Retirada
ás faenas domésticas, non podía
acceder á cultura nin estudar os
textos sagrados; debía permanecer
coa cabeza cuberta e non falar
con ningún home pola rúa.
Mentres os homes podían repudiar
á muller en calquera momento,
a muller non podía pedir o
divorcio por moito que fose o desafecto
e graves as liortas e os problemas
conxugais. A súa palabra
valía tan pouco que non podía ser
testemuña nun xuízo, e a posición
discriminatoria ante a Lei, escandalosa:
sorprendida en adulterio,
lapidábana. O compañeiro, nin
era xulgado.
No Libro do Eclesiastés, lemos:
É preferíbel a malicia dun home
ao ben realizado por unha muller”.
Ben é certo que esta situación
opresiva e inxusta non era exclusiva
do xudaísmo. O panorama
noutras culturas non era menos
desolador. Platón negáballe calquera
virtude e sostiña que
sexualmente eran preferibles –el
sabería por qué– os mozos ás mulleres.
O mesmo cabe dicir de Aristóteles,
de quen bebe Tomás de
Aquino para establecer unha concepción
que perdurará en Occidente
durante séculos, ou de San
Agostiño, libertino na mocidade e
intolerante de maior.
Non é necesario continuar coa
lista de estulticias e agravios. Baste
dicir que nun contexto misóxino,
inxusto e oprobioso, Xesús defende
e dignifica a muller en grao
idéntico de respecto e comprensión
que o do home.
Frecuenta a compaña feminina,
predica para elas (algo prohibido)
e acéptaas como discípulas.
Xesús aproba a María, irmá de
Marta, cando deixa os labores domésticos
para escoitalo, permite
que unha prostituta lle lave os pés
con esencias e defende á muller
adúltera.
A defensa da muller adúltera é
tan decisiva que botou varios séculos
sen ser incorporada aos
Evanxeos. Debido á consideración
tan grave que tiña o adulterio, as
primeiras comunidades cristiáns,
en desacordo coa defensa feita
por Xesús da “pecadora”, optaron
por eliminar esa pasaxe. (Foi no
Concilio de Trento, cando se reincorporou).
Asemade, Xesús maniféstase
contrario á pena de morte,
cando o propio estado Vaticano a
mantivo vixente até os anos setenta
do pasado século, derrogada
logo do Concilio Vaticano II.
Como ben di Juan Arias, “Xesús
puido deixar que se cumprise a
Lei, que lapidaran á muller limitándose
a bendicila e perdoala
mentres agoniaba, como fan hoxe
os capeláns católicos ante os condenados
á cadeira eléctrica ou como
fixeron en todas as guerras
ante os fusilados ou á porta dos
fornos crematorios”.
Pero esa actitude comprensiva,
solidaria e indulxente de Xesús cara
á muller, non tardaría en ser
corrixida polos ideólogos posteriores,
empezando por San Paulo,
que ignora a presenza das mulleres
acompañando a Xesús na Cruz
e que avogou pola submisión da
muller ao marido.
A Igrexa actual impide o sacerdocio
feminino e continúa a ser
profundamente machista e retrógrada
nas estruturas e xerarquías
oficiais.
xulio@xulio.e.telefonica.net

viernes, 31 de agosto de 2012

DÉBORA Y JAEL, 2

Al día siguiente Jerusa estaba conmocionada, había un ir y venir de sacerdotes, fariseos. Saduceos y el sanedrín entero, estaban todos alterados, los fariseos llevan sus trajes con sus filacterias mas largas, se diría que iban a recibir a un personaje, y así era, venía a la ciudad Saulo de Tarso, Saulo era uno de los líderes de los fariseos cuyo odio hacia la incipiente comunidad de Jesús era solo comparable al desprecio que sentía hacia las mujeres, pese que el matrimonio era una condición de prestigio en la sociedad, él permanecía soltero.
María estaba preocupada por sus amigos, por María mdJ, por Yago, por Juan, por Timoteo, por Abigail, por todos sus otros amigos y por ella misma. ¿Que pasaría?. Pese a todo volvió al ágora para terminar el comentario sobre Débora y Jael.
Allí estaban sus amigos, se saludaron y habló Timoteo.
Timoteo. -¿Como te has arriesgado, María, sabes que está Saulo?
María. - Lo sé, ¿Te olvidas de Débora y Jael?
Timoteo. -No me olvido, pero eran otros tiempos.
María. -Todos los tiempos se parecen, el “Pueblo de Jesús”, está siendo combatido y nada más.
Abigail. -Pero nosotros no podemos coger ni espadas ni lanzas.
María. - No, tanto Débora como Jael, estaban defendiendo a su pueblo y Dios estaba con ellas, lo que tenéis que reflexionar es que Dios también escoge a las mujeres, ellas fueron inteligentes y valientes, y supieron arriesgarse, igual, igual que los hombres, pero no conocieron a Jesús y ahora para luchar por su “Pueblo”, tenemos que pensar en Él y hay que luchar de otra manera, quizá mas difícil, como Él luchó, como El nos enseñó a luchar.
Se disolvieron, pues el ambiente empezaba a ponerse tenso y María les citó en su casa.


viernes, 24 de agosto de 2012

DÉBORA Y JAEL, 1

Pasaron unos días, María estaba muy ocupada cardando la lana de los corderos y de las ovejas que habían trasquilado, tomándose un descanso, salió al ágora, pues echaba de menos a sus amigos, así que cuando llegó y los encontró, se saludaron y empezaron todos a hablar, entonces María tomó la palabra.
María. - Hemos de continuar con otras historias. ¿Que os parece?
Todos asintieron.
Abigail. - ¿De quien nos vas a hablar?
María. -Pues de dos mujeres Débora y Jael.

DEBORA         JAEL
Moisés, aquel niño “salvado de las aguas”, había liberado al Pueblo de Dios de los egipcios y lo había llevado a la Tierra Prometida, a través del desierto y del mar Rojo, habiendo recibido de Dios mismo, las Tablas de la Ley en el Sinaí, Moisés dejó como sucesor a Josué.
La vida del Pueblo de Dios en su nueva tierra era difícil, eran combatidos constantemente por los pueblos vecinos y todavía no tenían una estructura de nación, entonces el pueblo rezaba y Dios les enviaba a hombres que lo dirigían, sobre todo en los momentos mas complicados, estos hombres fueron los “Jueces de Israel”. Bueno pues Dios para dirigir a su pueblo y ser representante de Él, escogió a una mujer, que también representaba al pueblo ante su presencia, esta fue la tercera juez de Israel.
Débora, que así se llamaba era esposa de Lapidoth y tenía el “alma ardiente”, era profetisa y aconsejaba al pueblo bajo una palmera en Efraín, tenía un general que se llamaba Barac y en aquel momento había una guerra con los cananeos, Barac fue a comunicarle a Débora que el ejercito enemigo era muy fuerte y que su general llamado Sísara era muy temible. Débora entonces no dudó en acompañarle a la batalla, pero le dijo que la victoria no sería de él. Y así fue como el gran ejército cananeo fue vencido y Sísara huyó despavorido refugiándose en la casa de Jael, esposa de Héber que esperó a que se durmiera y lo mató clavándole una estaca en la cabeza.
Y María terminó.